El matrimonio como propósito transcendental

El matrimonio es algo muy importante en mi vida. Y no solamente porque tengo a mi lado a alguien que me quiere mucho, cuida, acompaña y mima, sino sobre todo porque me empuja hacía lo mejor. No sé si os ha pasado también, pero desde que me casé noto algo diferente en mi misma. Estoy dispuesta a aprender a amar, acompañar y cuidar, pero no solamente a mi marido, sino a todos. El amor me cambió y me desafía a convertirme en una persona mejor, con un propósito más claro. Quiero transmitir y contagiar este amor a todos porque aprendí que no hay nada mejor en este mundo que saber querer. Quizá, los valores cristianos y el sacramento del matrimonio me inspiraron para emprender este camino. Una ruta con un propósito transcendental.

Orientado hacía Dios frente a uno mismo: Si vemos nuestra relación desde un punto de vista centrado en uno mismo, siempre buscaremos complacer nuestros propios deseos, propósitos y comodidades. Además exigiremos al otro que siempre sea nuestra fuerza y apoyo. Con esta visión, el matrimonio durará mientras que nuestras necesidades y expectativas se vean cumplidas. Por otro lado, si nuestro matrimonio está orientado hacía Dios, la dinámica va a ser muy distinta. Buscaremos siempre la conexión primero con Dios para después expresarla con nuestro cónyuge. Me gusta la analogía que utiliza Gary Thomas en su libro Matrimonio Sagrado: Si todos somos hijos de Dios, entonces tú has contraído matrimonio con una hija o hijo suyo. Por tanto, Dios para ti es tu suegro, a quien lo que más le importa es la felicidad de su prole. Todos lo sabemos muy bien, nada hace más feliz a un suegro que ver a sus hijos amados y felices. Si te importa tu suegro, ama y cuida a tu cónyuge lo mejor posible.

 
Si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y también su amor estará en nosotros.
(Jn 4:12)

Los sacramentos y la Fe: A pesar de las dificultades un matrimonio creyente permanecerá fuerte gracias a los sacramentos, sobre todo el de la reconciliación (confesión). Si somos activos y practicantes, si permanecemos en la unidad con Dios, Él siempre será fuente de fuerza para nosotros a través de la eucaristía y la reconciliación. Si estoy casado solamente para mi felicidad y comodidad, los obstáculos y problemas podrían dañar mi relación en cualquier momento. Pero si las raíces de mi matrimonio están basadas en el amor y la fuerza de Dios, la relación permanecerá fuerte incluso durante tiempos difíciles.

 
Feliz el hombre (..) que se complace en la ley del Señor. Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan.
(Salmo 1)

Comparte este artículo

Dejar un comentario

Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, pulsando en Más información Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies