Practica el triángulo de límites

Responsabilidad, libertad y amor: tres componentes que harán que vuestro amor nunca deje de crecer

Sin límites. La frase resuena mucho por el poder de la publicidad: navega sin limites, llama sin límites, compra con tu tarjeta sin límites, aprovecha tu tiempo sin límites…

Pero hoy quiero presentaros la idea contraria: con límites. ¿Ya no suena tan divertido verdad?. Al contrario, la escuchamos y nos vemos simplemente “limitados”. Pero nada más lejos de la realidad.

Os invito a conocer el triángulo de límites. Una dinámica que os ayudará a entender vuestro amor en conjunto y por separado. El triángulo está formado de tres realidades: responsabilidad, libertad y amor. Estos tres componentes harán que vuestro amor nunca deje de crecer.Tan pronto tengamos presentes los límites, o sea, sepamos cuales son nuestras deficiencias, será mucho más fácil hacerse responsables de ellos.

En el sentido psicológico, los límites son la realización de tu propia persona sin la influencia de los demás. ¿Te has preguntado alguna vez cuales son tus pertenencias y cuales las de tu pareja? Me refiero más bien a cosas tales como sentimientos, actitudes, comportamientos, deseos, valores o talentos.

La película “La desaparición de Eleanor Rigby” refleja un ejemplo de falta de límites. La ruptura de Eleanor y Connor está causada por un duelo que la pareja deja sin resolver. Aparentemente ninguno de los dos toma la responsabilidad de curar sus heridas, lo que les lleva a hundirse en sus egoismos y orgullos. Marcar los límites y tomar las riendas de sus sentimientos les habría ayudado a enfrentarse a la tragedia juntos sin necesidad de una ruptura. Si dejas el problema sin solucionar, lo más probable será que empieces a culpar a tu pareja por cómo te sientes. En este caso sí, deberíamos apoyarnos mutuamente, pero uno tiene que reconocer que a lo mejor necesita ayuda de un profesional. Así tomará la decisión de hacerse responsable de sus sentimientos.

Por otra parte, gracias a los límites, tu pareja tiene la libertad de reaccionar a tu problema de la manera que considere oportuna. Si no somos capaces, si no nos “sentimos libres”, de decir sí o no a cualquier cuestión de la vida, realmente no tenemos libertad. Uno tiene que sentirse libre para tomar decisiones y dar consejos según su criterio. Donde no hay libertad hay esclavitud, por lo tanto no hay amor. Precisamente el amor es capaz de transformar y ayudar a tomar la responsabilidad en nuestras vidas.

 Algo increíble ocurre cuando estos tres ingredientes de la relación comienzan a funcionar juntos. Mientras el amor crece, los cónyuges se van liberando de las cosas que esclavizan (…) Es entonces cuando obtienen un sentido más grande de autocontrol y responsabilidad. Conforme actúan con más responsabilidad, se van volviendo más cariñosos. Y entonces el ciclo vuelve a comenzar: conforme crece el amor, crece también la libertad, que conduce a más responsabilidad y más amor.

Limites en matrimonio, Henry Cloud (p.29)

Te invito esta semana a pensar: ¿qué puedo cambiar yo? ¿dónde debería tomar más responsabilidad? En vez de, como siempre, intentar cambiar al otro, trata de empezar por tú parte. Eso sí, seguro que deberías hacerlo más a menudo… ¡sin límites!

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