Luna de miel… ¿con amigos?

Artículo escrito por Covadonga Díaz Espina

A raíz de la lectura de este artículo de la revista Vanitatis, me he dado cuenta de hasta qué punto está cambiando la percepción de lo que es el matrimonio en la sociedad. Por lo visto, lo que se está poniendo de moda es compartir la luna de miel con tus amigos. ¿Será realmente lo mismo pasarlo a solas, o con otras parejas y amigos?

Recuerdo perfectamente cómo fue nuestra luna de miel. Estuvimos barajando diversos destinos y finalmente por temas varios que ahora no vienen al caso optamos por Puerto Rico y Roma. Realmente no eran los míticos destinos de luna de miel, pero la verdad es que creo que no los cambiaría. Al mismo tiempo, ¡me resulta difícil pensar en cómo nos hubiésemos puesto de acuerdo sobre el destino de la luna de miel si hubiésemos ido con amigos!

Desde mi punto de vista el matrimonio comienza con ese acto o rito en el que la pareja declara públicamente su amor; que su tiempo y su futuro ya no es suyo sino de ambos; que lucharán por mantener e incrementar ese amor y construir una vida juntos. Para saborear y reflexionar sobre estas ideas no existe mejor momento que la escapada a solas.

La luna de miel supone por un lado un viaje extraordinario (algo distinto a lo que la pareja suele hacer) para celebrar el acontecimiento. Por otro coloca la primera piedra de vivencias, tiempos, conversaciones y experiencias que irán construyendo esa vida conjunta. Todo ello favorecerá el enriquecimiento y fortalecimiento de ese mundo propio de ambos que constituirá su matrimonio. Tiene que ver con esa necesidad de la pareja de estar tiempo a solas.

Nosotros hicimos muchos viajes, algunos a destinos que podrían considerarse más bonitos, pero sin embargo en ninguno hemos vuelto a vivir las sensaciones de la luna de miel. Todavía recuerdo la mañana que cogimos el avión para empezar nuestro viaje con la cabeza llena de los recuerdos del día tan impresionante que habíamos vivido en nuestra boda; y con un sinfín de ilusiones y proyectos en la maleta para la nueva vida que comenzábamos. Recuerdo que teníamos muchísimas ganas de alejarnos de todo el mundo y pasar unos días solos, pero en la mejor compañía posible, la mutua.

Según el tiempo va pasando las personas vamos cambiando y eso hace que en ocasiones las parejas vayan cogiendo como “miedo” a esos tiempos de soledad matrimonial, y al final ese matrimonio acaba convirtiéndose en un contrato entre extraños. Es por ello que desde mi punto de vista son necesarios y sanos las vivencias y tiempos de pareja a solas, lejos de la vida ordinaria y de amigos y familiares. Cómo esos pequeños parones en la vida en los que la pareja vuelve a mirarse a los ojos de nuevo, vuelve a reenamorarse.

Desde luego esto no quita que los viajes con amigos son también igual de necesarios ¡y sobretodo muy muy divertidos! Pero los amigos en la pareja será tema de otro día.

¿Os parece atractiva la idea de luna de miel con amigos? ¿Qué opináis? ¿Cómo la recordáis los que ya la hayáis vivido?
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