La espiritualidad como base de la felicidad

 Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida.

Proverbios 4:23

Ésta fue la cita que elegimos para incluir en nuestra invitación de boda. La leí ya hace algún tiempo y me impactó. La compartí luego con mi marido al poco de conocernos y se convirtió en un lema para nosotros. Los invitados nos preguntaban: “¿por qué ésta cita?” Realmente no habla de amor como sería de esperar… La elegimos porque habla de algo muy importante y esencial en nuestras vidas: nuestro interior.

Pasa tristemente desapercibido, pero realmente nuestra felicidad está condicionada por nuestro ‘corazón’: lo que sucede en nuestras vidas interiores se reflejará en la vida exterior. Los especialistas dicen que solo un 10% de nuestra felicidad depende de las circunstancias externas, el resto, ese 90%, está dividido a partes iguales entre el temperamento, y las creencias, actitudes y comportamientos que se desarrollan en nuestro interior. ¿Conocéis la frase “eres lo que comes”? Pues la analogía para nuestra vida interior sería: “vives lo que atesoras en tu corazón”. A largo plazo es lo que nos define.

Somos creyentes y sentimos como desde siempre la vida espiritual nos ha marcado la dirección, nos ha imprimido fuerza y nos ha ayudado a potenciar nuestros valores y virtudes. Ahora en pareja somos aún más conscientes de cómo esta fuerza interna que queremos cuidar nos empuja hacía las cualidades espirituales: amor, agradecimiento, humildad y entrega. Es una base fundamental para la felicidad personal y en la pareja. Esperamos que también la encontréis en vuestras vidas.

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