¿Conoces la anatomía del amor?

¿Cuantas veces en nuestras vidas nos molestamos en preguntarnos por la definición del amor? Quizá nunca las suficientes; al final es algo que se explica mejor viviéndolo uno mismo. O quizá es lo contrario, muchas veces nos rayamos dando vueltas y vueltas buscando la respuesta a la definición. También hay quien huye de la respuesta a una pregunta tan simple… o tan compleja.

Independientemente del tipo de respuesta que tengamos, hay que reconocer que este tema causa perplejidad: a veces alegrías, pasiones, y al mismo tiempo incomodidad; incluso puede provocar sarcasmo o frustración. Pocos temas levantan tantas contradicciones.

Personalmente, hasta que conocí a mi marido, la respuesta sobre qué es el amor ha sido una mezcla de lo que vende el mundo, sobre todo las pelis de hollywood, con mis propias fantasías recubiertas de mitos y deseos. En fin, una verdadera abstracción, muy lejos de cualquier definición real creo.

Afortunadamente, con nuestra relación comenzaron las clases magistrales de lo que acabó siendo la carrera más importante de mi vida… el título en “desarrollo y perfeccionamiento del amor de pareja”. Después de un año de matrimonio, unos cuantos libros, y algunos cursos, os dejo con el que más me ha gustado hasta la fecha: el “modelo triangular” del amor, enunciado por Robert Sternberg.

Según los estudios de este psicólogo estadounidense el amor tiene tres lados: pasión, intimidad y compromiso.

El primer lado, la pasión, es de tipo biológico. Fuertemente asociada con la parte física, nos ayuda a despertar nuestros deseos más profundos para conseguir afecto.

Pero no es suficiente sin que esté acompañado por otro lado imprescindible: la intimidad. Esta parte del triángulo es la emocional. Gracias a la intimidad, somos capaces de conectar a un nivel todavía más profundo. Es la herramienta que permite conquistar al “alma gemela”. Algo que consigue inspirar la confianza, la cercanía, el apoyo…

El último es el lado cognitivo, el compromiso. Personalmente creo que este es muy diferente a los anteriores. Es algo que depende de nuestra fuerza de voluntad, de nuestro esfuerzo y conocimiento. La más “fría”, pero para mi la más importante.

El problema de este triángulo es que el equilibrio entre los tres lados puede cambiar con mucha frecuencia y provocar cambios en nuestras relaciones. Es cierto, el amor no es invariable. Ese es otro tema muy interesante. Pero de momento os invito a profundizar más en ello y considerar esta teoría de los lados interdependientes donde biología, emoción y voluntad comparten el papel protagonista.Foto: Rudolf Getel 

Articulo inspirado en el libro “Save your marriage before it starts” (Les y Leslie Parrot)
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