Sobre celebraciones, regalos y momentos inolvidables…

En las pasadas Navidades me llamaron la atención la indiferencia y el poco interés sobre el tema de los regalos. Escuché comentarios escépticos y muchas quejas sobre la “necesidad” de regalar o el buscar sorprender. Así que voy a rescatar el tema ahora, a las vísperas de San Valentín.

Regalar es toda una ceremonia. Por suerte en mi familia nos encanta regalarnos cosas y creo que es así como nos expresamos nuestro cariño. Quizás será nuestro principal lenguaje del amor… Cada año en Navidad escondemos, cuando nadie nos ve, los regalos debajo del árbol, y luego los abrimos uno por uno con mucha ilusión, atendiendo todos al que está abriendo sus regalos y haciendo comentarios y compartiendo impresiones. Me parece un momento muy dulce y acogedor. Todos nos mostramos muy contentos y sorprendidos por las ideas (por cierto, siempre acertadas ;)) Quizás para algunos pueda parecer infantil o ñoño, pero para mí son experiencias muy especiales que se quedan grabadas en la memoria y provocan un pequeño subidón cada vez que las rememoro.

Estos momentos de regalar o celebrar me hacen sentir feliz y me recuerdan la cantidad de cosas buenas que me pasaron y de las razones por las que me siento afortunada y agradecida. También es un banco de emociones positivas que me ayudan a seguir adelante cuando tengo un bajón o me pierdo en el camino.

La verdad es que las celebraciones y los regalos nos aportan por lo menos 3 cosas:

  1. Añaden valor e importancia sobre los demás, lo que hacemos y lo que experimentamos.
  2. Son ocasiones para agradecer todo bueno que vivimos y tenemos.
  3. Nos acercan y nos hacen sentir más conectados.

Y si ahora te pregunto… ¿cuándo ha sido la última vez que te sentiste eufórico, feliz o emocionado? ¿Recuerdas algún regalo o celebración reciente que te haga querer volver a revivir ése momento? ¿Sabrías decírmelo enseguida o ni siquiera te acuerdas de una experiencia inolvidable?

Para mi hay muchos: el primer enamoramiento, el primer beso, los primeros viajes sola, los encuentros con otras culturas… pero también las sorpresas, los momentos emocionantes como mi primer vuelo, el primer chico con él que salí, o el día que me pidió la mano mi marido y todas las sorpresas que me ha dado a lo largo de nuestra vida juntos.

Lo que tienen en común estos momentos y lo que los hace inolvidables es que nos provocan emociones y sensaciones extraordinarios: ilusión, encanto o ternura. De hecho está comprobado por la neurociencia que hay un vínculo entre la emoción y el recuerdo: cuando algo nos emociona tanto como una idea nueva e interesante, es casi imposible olvidarla.

Imaginaos que nuestra memoria estuviera llena de recuerdos así y pudiésemos disfrutar de revivirlos, de acordarnos a menudo de los momentos inolvidables. ¿Pero cómo? Para empezar, creando estos momentos nosotros mismos. Tampoco me refiero a grandes acontecimientos sino simplemente pensar en cómo podemos hacer que algunos de nuestros días tengan algo para celebrar y dedicarnos un tiempo fuera de la rutina.

Confieso que para mí es un placer preparar regalos. Y es que el proceso de un buen regalo requiere un pequeño esfuerzo para pensar bien en qué es lo que le hubiera gustado al otro, cuales son sus actividades favoritas, qué es lo que aprecia y disfruta esa persona a la que voy regalar. Con este gesto expresas tu afecto, lo bien que le conoces, lo mucho que pensaste en ella para hacerle sentirse especial, querida, y crear un momento de sorpresa del que se podrá acordar mucho tiempo.

Creo que tener una vida en plenitud consiste de momentos inolvidables, de acontecimientos irrepetibles, emocionantes y eufóricos. Es lo que alimenta nuestras vidas profesionales y sobre todo personales. También obviamente la vida con tu pareja, tu matrimonio.

Para quienes quizás el día de San Valentín no signifique ninguna fecha especial, o incluso os parezca una idea muy comercial, yo os animaría a convertirla en una excusa para poder pasar el día juntos, pensar en algo especial que podáis hacer y simplemente celebrar vuestra compañía.

Crear un día o momento especial es algo que hacéis para vosotros, para vuestro amor. Un momento que quedará para siempre en la memoria y hará que queráis volver a éste momento a lo largo de vuestras vidas.

Sin más, os deseo una celebración de San Valentín inolvidable…

Comparte este artículo

Dejar un comentario

Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, pulsando en Más información Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies